Jueves, 25 de Junio de 2026
Expertos y pacientes reivindican en Salamanca una atención más humana para los enfermos oncohematológicos
La Salamanca acogió este jueves en la Torre de los Anaya el encuentro ‘Compartimos HEMOciones con pacientes oncohematológicos’, una jornada impulsada por AstraZeneca con el apoyo del Ayuntamiento para abordar la importancia de la calidad de vida, el equilibrio emocional y el acompañamiento social de las personas que conviven con tumores hematológicos como la leucemia, el linfoma o el mieloma. La cita reunió a profesionales sanitarios, asociaciones de pacientes e instituciones con el objetivo de acercar a la población la realidad cotidiana de quienes afrontan estas patologías, que afectan especialmente a personas mayores.
El alcalde de Salamanca, Carlos García Carbayo, destacó durante la inauguración la relevancia de generar espacios de reflexión sobre la atención integral a estos pacientes y subrayó el papel de la ciudad como referente sanitario. A su juicio, Salamanca cuenta con una combinación especialmente valiosa entre excelencia asistencial e implicación social, gracias tanto a la calidad de sus profesionales sanitarios como al trabajo constante de las asociaciones de pacientes. En este sentido, remarcó que el Ayuntamiento quiere seguir acompañando a quienes padecen estas enfermedades, especialmente a los pacientes de mayor edad, un colectivo que a menudo presenta necesidades más complejas y vulnerabilidades añadidas, como la soledad no deseada.
García Carbayo incidió en que la atención a los enfermos oncohematológicos no puede limitarse al plano estrictamente clínico. Defendió que junto al tratamiento médico resulta imprescindible atender el componente emocional y social que acompaña al diagnóstico y a la evolución de la enfermedad. También vinculó esta atención al ecosistema de innovación biosanitaria de la ciudad, recordando la apuesta municipal por la investigación y por infraestructuras como la incubadora biosanitaria Abioinnova, concebida para impulsar proyectos innovadores en el ámbito de la salud. “Hoy ponemos sobre la mesa la posibilidad de seguir mejorando en la atención, en la comunicación de los diagnósticos y en la relación entre profesionales y pacientes”, señaló.
Uno de los principales mensajes de la jornada fue la necesidad de combatir el impacto emocional que provoca el diagnóstico inicial. Según los expertos, recibir la noticia de padecer una enfermedad hematológica suele generar un fuerte shock, especialmente entre pacientes de edad avanzada. En España, se estima que durante 2026 se diagnosticarán 27.929 tumores hematológicos, lo que representa aproximadamente el 10 por ciento de todos los nuevos casos de cáncer y sitúa a estos tumores como el quinto tipo más frecuente en el país.
El jefe del Servicio de Hematología y Hemoterapia del Hospital Universitario de Salamanca, Fermín Sánchez-Guijo, explicó que el primer momento tras el diagnóstico suele estar marcado por el bloqueo emocional. Según señaló, cuando a una persona se le comunica que tiene una leucemia, un linfoma o un mieloma, lo habitual es que su mente deje de centrarse en la explicación médica y pase inmediatamente a preguntarse cómo afectará la enfermedad a su vida diaria y a su entorno familiar. Preguntas como si podrá seguir viviendo en su casa, si mantendrá su autonomía o quién cuidará de sus seres queridos pasan a ocupar el centro de sus preocupaciones.
Por ello, defendió que la clave está en generar confianza y escuchar al paciente de forma progresiva para conocer sus miedos y necesidades reales. Recordó además que los avances en hematología no se limitan únicamente a los tratamientos farmacológicos, sino también a una mejor capacidad diagnóstica y a la personalización terapéutica. “Nuestro objetivo es que vivan más, pero también mejor”, resumió, aludiendo a la necesidad de reducir ingresos hospitalarios y mejorar la calidad de vida mediante herramientas como la hospitalización domiciliaria, una línea en la que Salamanca continúa avanzando.
En la misma línea, la jefa de Unidad del Servicio de Hematología del hospital salmantino, María Victoria Mateos, defendió que los hematólogos no tratan enfermedades, sino personas con enfermedades. Insistió en que cada paciente presenta circunstancias biológicas, familiares, sociales y emocionales diferentes, por lo que el tratamiento debe adaptarse a cada caso. La especialista puso el acento en la importancia de realizar una valoración integral que tenga en cuenta comorbilidades, fragilidad, estado cognitivo y recursos del entorno para elegir la mejor opción terapéutica.
Mateos también abordó uno de los ejes centrales del encuentro: el edadismo, entendido como la discriminación por razón de edad. Señaló que no debe convertirse en un obstáculo en la atención sanitaria y advirtió del riesgo de minusvalorar síntomas o preocupaciones del paciente mayor por atribuirlos erróneamente al envejecimiento. A su juicio, los avances en hematología durante las últimas décadas han sido extraordinarios, permitiendo caracterizar con gran precisión los distintos subtipos de leucemias, linfomas y mielomas y aplicar tratamientos cada vez más dirigidos. Esto se traduce en mejores tasas de supervivencia y, en algunos casos, en enfermedades que ya pueden considerarse curables.
Durante el acto también se puso de manifiesto la importancia de las asociaciones de pacientes como red de apoyo esencial, especialmente en los primeros momentos tras el diagnóstico. Representantes de la Asociación Española Contra el Cáncer y de ASCOL subrayaron que muchas veces las necesidades de los pacientes y sus familias van más allá de la asistencia médica, abarcando apoyo psicológico, acompañamiento emocional, alojamiento o ayuda social. Además, alertaron sobre la desinformación y las dificultades de acceso a información clara entre personas mayores, muchas de las cuales no utilizan canales digitales.
El encuentro contó además con la participación de la ilustradora Elisabeth Justicia, autora del cómic ‘Historietas que HEMOcionan’, una obra creada para acercar información comprensible y accesible a pacientes mayores con leucemia linfocítica crónica y a sus familias. A través del personaje de Hemociono, un jubilado de casi 80 años que recibe un diagnóstico inesperado, la autora mostró cómo el lenguaje gráfico puede convertirse en una herramienta eficaz para combatir el miedo, derribar prejuicios y facilitar la comunicación con pacientes de edad avanzada.



