ICAL - Sexta Asamblea General del Camino Francés celebrada en Logroño
Lunes, 27 de Abril de 2026
El Camino Francés refuerza su red de acogida en Castilla y León tras su asamblea en Logroño
El Camino Francés refuerza su red de acogida en Castilla y León tras la celebración de su sexta Asamblea General en Logroño, en la que las asociaciones definieron las líneas de actuación para los próximos cuatro años ante el aumento de peregrinos y la presión creciente sobre la ruta.
Camino Francés Federación consolida así una etapa de trabajo continuado en la que se mantiene la actual Junta Directiva, renovada en su confianza para los próximos cuatro años. Este respaldo, señalan desde la entidad, refuerza un modelo de gobernanza estable, basado en la cooperación entre territorios y en el conocimiento acumulado desde las asociaciones locales. Castilla y León cuenta, además, con una presencia especialmente significativa en esta estructura, con Astorga al frente de la presidencia, Burgos en la secretaría y El Bierzo como vocalía.
La Asamblea contó con la participación de 20 ciudades jacobeas a través de sus plataformas civiles, de las cuales 15 estuvieron representadas presencialmente y cinco mediante voto delegado. Por parte de Castilla y León acudieron las asociaciones de Burgos, Mansilla de las Mulas, León Pulchra Leonina, Astorga y El Bierzo, así como la representación de Palencia mediante voto delegado.
Más allá de su dimensión organizativa, la Federación articula hoy una red activa que interviene en múltiples ámbitos del Camino: desde la acogida al peregrino hasta la señalización, la defensa del trazado, la interlocución institucional o la generación de conocimiento. Una labor constante, poco visible en muchas ocasiones, pero decisiva para que el Camino funcione en el día a día.
En los últimos años, la red ha demostrado su capacidad de acción con iniciativas concretas, como la puesta en marcha de tres nuevos albergues en Mansilla de las Mulas, Canfranc y Madrid. A ello se suma el desarrollo de herramientas comunes que permiten coordinar la atención al peregrino en más de un centenar de albergues, con más de 100.000 personas registradas.
Además, se han impulsado proyectos como la creación de una credencial propia del Camino Francés, un repositorio digital y sistemas de información adaptados a nuevas necesidades.
Este trabajo se ha acompañado de un refuerzo constante de las relaciones institucionales -con ministerios, comunidades autónomas y organismos vinculados al Camino- y de una creciente proyección internacional, con vínculos activos en Europa, Estados Unidos y China. Sobre esta base, la hoja de ruta para los próximos años plantea un reto claro: gestionar el crecimiento sin desdibujar el modelo que ha sostenido el Camino durante décadas. Para ello, se impulsarán nuevas acciones orientadas a reducir el impacto medioambiental del paso de peregrinos, optimizar recursos y promover una relación más equilibrada entre el Camino y los territorios que atraviesa.
En Castilla y León, donde el Camino discurre por algunos de sus tramos más representativos, estas líneas de trabajo adquieren una especial relevancia. El territorio concentra una parte esencial de la vida del Camino, tanto por su extensión como por el papel de sus asociaciones. En este sentido, y con el respaldo de la Junta a través de la Consejería de Turismo, se desarrolla un proyecto específico de seguimiento y vigilancia de la señalética, con el objetivo de mantenerla actualizada y en las mejores condiciones para el peregrino.
Junto a ello, la Federación plantea actuaciones concretas como la recuperación de enclaves históricos de la acogida, el fortalecimiento de los rituales de atención al peregrino, la mejora de la información sobre accesos y transporte o el impulso a iniciativas que conecten el Camino con la vida local, incluida la gastronomía. La incorporación de nuevas entidades, como la Cofradía de la Trinidad de Arre, refuerza además una red que sigue creciendo y adaptándose a un escenario en evolución, expresan en un comunicado.
Con este enfoque, Camino Francés Federación -concluyen- “sitúa el reto no solo en acompañar el crecimiento del Camino, sino en hacerlo con criterio, manteniendo un equilibrio que no se improvisa y que depende, en gran medida, del trabajo sostenido de las asociaciones sobre el terreno”.



