Viernes, 31 de Julio de 2026
El Colegio de Ópticos-Optometristas alertan de que el humo de los incendios puede dañar la salud ocular
El Consejo General de Colegios de Ópticos-Optometristas (CGCOO) y el Colegio de Ópticos-Optometristas de Castilla y León (COOCYL) advirtieron de los efectos que el humo de los incendios forestales puede tener sobre la salud ocular e hicieron un llamamiento a la población para que adopte medidas preventivas ante la presencia de humo, cenizas y partículas en suspensión, incluso cuando los incendios se encuentren a varios kilómetros de distancia.
Según ambas entidades, la exposición al humo no solo perjudica al sistema respiratorio, sino que también puede provocar irritación ocular, lagrimeo, enrojecimiento, sensación de cuerpo extraño, visión borrosa y agravar patologías previas como el ojo seco. Los especialistas recuerdan que estos efectos pueden aparecer incluso en personas alejadas de los focos de los incendios debido al transporte de partículas por el aire.
El presidente del Consejo General de Colegios de Ópticos-Optometristas, Andrés Gené Sampedro, explicó que “el humo de un incendio no afecta únicamente a las vías respiratorias. También puede alterar la película lagrimal y producir irritación ocular incluso a considerable distancia del foco, por lo que es importante adoptar medidas de protección desde los primeros episodios de humo”.
En la misma línea, la vicedecana del Colegio de Ópticos-Optometristas de Castilla y León, Ana Belén Cisneros, señaló que “en Castilla y León estamos viendo cómo el humo puede afectar a personas que se encuentran lejos de los incendios”, por lo que insiste en la necesidad de “proteger los ojos, limitar la exposición al humo y consultar con un óptico-optometrista si las molestias persisten o empeoran”.
Entre las recomendaciones, los expertos aconsejan evitar permanecer al aire libre cuando la calidad del aire sea deficiente y mantener cerradas puertas y ventanas para reducir la entrada de humo en las viviendas. Asimismo, recomiendan no frotarse los ojos, lavarse las manos antes de tocarlos y utilizar lágrimas artificiales sin conservantes para favorecer la lubricación ocular y eliminar las partículas que puedan haberse depositado sobre la superficie del ojo.
Las personas que utilizan lentes de contacto constituyen uno de los colectivos que deben extremar las precauciones. Los ópticos-optometristas aconsejan reducir su uso durante los episodios de humo y sustituirlas temporalmente por gafas. Si resulta imprescindible salir al exterior, recomiendan utilizar gafas de sol o de protección para disminuir la entrada de partículas en los ojos.
Además, el CGCOO y el COOCYL recuerdan que existen síntomas que requieren atención sanitaria inmediata. Entre ellos figuran el dolor ocular intenso, una disminución importante de la visión, secreción abundante, inflamación de los párpados o una sensación persistente de cuerpo extraño. También aconsejan acudir a un profesional si las molestias se prolongan más de 24 o 48 horas o presentan un empeoramiento progresivo.
En caso de irritación importante, los especialistas recomiendan lavar el ojo durante varios minutos con abundante suero fisiológico o agua limpia y evitar intentar retirar partículas adheridas o utilizar colirios con medicamentos sin prescripción médica. “El dolor ocular intenso, la disminución de la visión o la persistencia de la sensación de cuerpo extraño tras el lavado no deben banalizarse. En estos casos es necesario acudir cuanto antes a un profesional sanitario para valorar la superficie ocular”, concluye Gené .



