
Domingo, 16 de Febrero de 2025
¡Que la magia continúe!
El cielo está lleno de estrellas y no necesita más ángeles, pero la realidad es cruel: hay niños que mueren porque para ellos la medicina tiene las manos atadas. Mientras la investigación pare nuevas opciones de diagnóstico y tratamientos para lograr que estas enfermedades -muchas de ellas consideradas raras y ultrarraras- se cronifiquen y dejen se ser letales; mientras la medicina personalizada de precisión les hace su traje a medida y, ojalá, el salvavidas de la curación, hay profesionales que luchan para que no se apague su sonrisa, porque saben que detrás de estas patologías hay una vida, un niño, una familia a la que cuidar y una familia a la que acompañar.
Ahí es donde se cuela el trabajo de los profesionales de la Unidad de Cuidados Paliativos Pediátricos del Hospital Universitario Río Hortega de Valladolid, que se han empeñado en reducir las tasas de hospitalización de sus niños con enfermedades incurables; en aumentar su supervivencia; en lograr que puedan vivir con su familia y, cuando llegue el momento, tener un muerte digna, si puede ser fuera del hospital, mejor.